Qué terrible es empezar un blog haciendo referencia a los Simpsons. Quizá no es tan terrible, esos manes son importantes culturalmente, marcan una época. Wow, creo que sí es terrible. No importa, nada de esto.
Lo que quería decir es, ese capítulo en que Bart le vende su alma a Millhouse me está recordando bastante a mi propia vida. No siento nada así como Bart cuando le vende su alma. Nada le da risa, nada lo pone mal y se choca contra las puertas automáticas porque no se abren ante su presencia.
Ayer estuve en un centro comercial así que sé que las puertas si se abren ante mi pero… Si, no siento nada.
Estuve de viaje y no extrañé a mis amigos, mi casa ni nada. Extrañé a mi perra, si me la mandaban a donde yo estaba no hubiera tenido que regresar.
Unos dias atrás hice algo terrible, googleé “How to know if you’re depressed”. Urgh, me odio a mi misma por eso pero lo bueno es que según el test que hice no estoy deprimida. YAY!
Hace unos meses de gradué de la universidad y cuando los adultos me preguntan que qué estoy haciendo digo que nada. Que estoy en un estado de crisis post-grad. Mi tiempo lo gasto pensando en lo siguiente:
1. me equivoqué de carrera y desperdicié 5 años de mi vida en perseguir un sueño que nunca tuve claro para empezar.
2. quiero hacer todo.
3. no quiero hacer nada.
4. ¿de dónde viene esta presión?
5. ¿de qué presión hablo?
6. me muero de hambre.
7. necesito salir de la ciudad y run away from the pain como dice Aerosmith.
8. …What pain?
Como decía, creo que en algún momento vendí mi alma pero no gané nada en esa transacción. Tal vez fue en uno de esos exabrutos que tengo en que grito “te vendo mi alma si tal cosa”. Quizás fue el viaje lo que saqué de dicha venta o el forro nuevo de mi iPhone. No sé pero por lo menos terminé el primer post de este blog.
Mi alma con tal de que que me conozca lo encuentre.